Realizado por Tristán Bauer, Daniel Filmus y Carolina Scaglione
Canal 9 estrena la serie documental “1976. Ecos de la memoria”
El envío, que cuenta con producción de Grupo Octubre, busca indagar en las razones del golpe de Estado mediante una una narrativa que combina entrevistas, materiales de archivo y reconstrucciones realizadas con inteligencia artificial.
La noche más oscura de la Argentina cumple cincuenta años. A lo largo de ese medio siglo, en una democracia incipiente se pasó del Juicio a las Juntas, que promovió el gobierno de Raúl Alfonsín, a las leyes de Obediencia Debida y Punto Final, impulsadas por el mismo Presidente, en una época que quedó marcada por esa injusticia blasfema de la “teoría de los dos demonios”. Pero en la Argentina no hubo una guerra sino terrorismo de Estado. Luego llegaron los indultos durante la “fiesta” menemista. Hasta que las gestiones presidenciales de Néstor Kirchner y Cristina Fernández propusieron -y se cumplió- la recuperación de la memoria histórica con Memoria, Verdad y Justicia a partir del juicio a los genocidas que estaban sueltos, como canta León Gieco. Paradójicamente, los 50 años del golpe de Estado se cumplen en un momento de negacionismo extremo desde las altas esferas del poder político, cuando parecía que las viejas discusiones estaban saldadas, y que la sociedad había asimilado lo que significaron esos años de torturas, secuestros y desapariciones.
En ese marco, Tristán Bauer y Daniel Filmus -que fueron funcionarios de relevancia en los gobiernos kirchneristas-, junto a la realizadora audiovisual Carolina Scaglione realizaron la serie documental 1976. Ecos de la memoria, con la producción del Grupo Octubre. Es una serie documental de cuatro capítulos de 50 minutos que aborda, a 50 años de los hechos, el período más ominoso de la historia argentina: la dictadura cívico-militar. El primer capítulo se estrenará justamente este martes 24 de marzo a las 23 por Canal 9. También se exhibirá en la Sala Caras y Caretas, con un sentido homenaje a Hugo Soriani y María Seoane.
A través de una narrativa que combina entrevistas, materiales de archivo y reconstrucciones realizadas con inteligencia artificial, la serie propone un recorrido profundo por el terrorismo de Estado, sus mecanismos, sus consecuencias y las marcas que dejó en la sociedad argentina. A lo largo de sus cuatro episodios, 1976. Ecos de la memoria reúne testimonios fundamentales de figuras clave del pensamiento, la cultura y los derechos humanos, entre ellos Jorge Taiana, León Arslanian, Adolfo Pérez Esquivel, Felipe Pigna, León Gieco, Hebe de Bonafini, Estela de Carlotto, Chicha Mariani, Carlos “Maco” Somigliana, Nora Cortiñas, Taty Almeida, Martín Kohan, Miriam Lewin, Ubaldo Matildo Fillol, Victoria Montenegro, Victoria Donda y Leonardo Fossati, quienes aportan distintas miradas para comprender la dimensión histórica y humana del período.
1976. Ecos de la memoria se adentra en las prácticas del terrorismo de Estado —la persecución, la censura, la desaparición forzada— y en las resistencias que emergieron frente a ese aparato represivo. Desde una perspectiva histórica, social, política y filosófica, la serie invita a pensar no sólo lo ocurrido, sino también su proyección en el presente. Con un enfoque riguroso y una propuesta estética novedosa, 1976. Ecos de la memoria se inscribe en una tradición documental comprometida con la Memoria, la Verdad y la Justicia, construyendo un relato necesario para las nuevas generaciones.
El estreno de la primera parte, justo a 50 años del golpe, no es una fecha neutra sino profundamente política y simbólica. Consultado sobre el significado de lanzar la serie en este aniversario, Filmus señala: “Justamente, la serie fue hecha para que las nuevas generaciones puedan tomar contacto directo no solo con el horror que significó el terrorismo de Estado sino principalmente con las causas que nos llevaron a eso. En general, todo lo que uno está viendo estos días respecto del golpe de Estado del ’76 está muy vinculado a profundizar, a resaltar, a colocar en primer lugar el horror que cometieron los militares a través del terrorismo de Estado. La serie pretende hacer que se comprenda cuáles son las razones”, comenta el exministro de Educación y de Ciencia y Tecnología. Y recuerda que Felipe Pigna en el primer capítulo explica por qué al golpe de Estado se lo denomina cívico-militar: “Él dice que fue planeado previamente en oficinas civiles donde se diseñó un plan económico, que luego llevó adelante Martínez De Hoz, y para imponer ese plan económico es que se aplicó el terrorismo de Estado”, recuerda Filmus. “Lo que pretende la serie, a través de las entrevistas, del material nuevo que hemos encontrado y a partir del trabajo enorme que han hecho Tristán y Carolina, es poner en imágenes las dos cosas. Por supuesto, el horror del cual no podemos defendernos de ninguna manera en la historia argentina, pero también, insisto, las razones, las causas que están por detrás de eso”, completa Filmus.
Tristán Bauer continúa recordando que él era muy joven cuando se produjo el golpe. “Viví con profunda intensidad aquel horror, la pérdida de compañeros, compañeras, la persecución, el terror, el miedo. Y desde la palabra y desde la imagen es necesario reconstruir, volver a ese momento, en este caso a través de una serie de cuatro capítulos, narrar y revisar también”, subraya Bauer. Con Daniel Filmus pensaron mucho en la necesidad de acercarse sobre todo a las nuevas generaciones, “a un tiempo que ellos no vivieron y que es fundamental vivir porque, de alguna manera, sigue latiendo, sigue estando presente esa memoria de la dictadura en la Argentina y en el mundo”, explica el director de Iluminados por el fuego.
Carolina Scaglione, en línea con lo que dicen Bauer y Filmus, sostiene que, sobretodo, se trata de aprovechar “la potencia que tiene la imagen, el audiovisual y que tiene el documental para acercar, para volver a poner imagen, para volver a poner rostro, para poder volver a nombrar y decir y poner en discusión ese momento, pensando sobre todo en las nuevas generaciones que puedan acercarse a esa historia que les parece seguramente lejana a muchos de ellos y que no les toca, pero que está muy presente”, agrega la codirectora de la serie.
-Ustedes parten de una idea potente: que la dictadura no es pasado sino una herida abierta. ¿Qué señales concretas ven hoy en la sociedad que demuestran que esa herida sigue activa?
Tristán Bauer: -Es una una percepción que tenés cuando lees los diarios en la mañana, cuando caminás por las calles, cuando recordás compañeras, compañeros que ya no están, cuando ves que, a pesar de semejante barbarie, de semejantes atrocidades, hoy hay gente que reivindica lo que se cometió, y desde diversas miradas poder ver que esto está presente, que no está muerto, que no es algún lugar que volver. Cuando vas al al Parque de la Memoria, ves todos esos nombres y al lado las fechas que significan una edad: 15, 16, 17, 18, 20 años, la mayoría entre entre 22 y 27 años. Esas vidas segadas que podrían haber sido artistas, constructores, trabajadores. ¿Dónde están? Esa ausencia. Y, de alguna manera, eso está dando vueltas en nuestro país. El cine tiene la posibilidad de acercarse a esos mundos y de recrearlos. Por eso en la serie utilizamos distintas técnicas. La más pura, la que a mí más me gusta, es el registro documental: aquellos camarógrafos que testimoniaron ese mundo. A muchos les costó la vida. Grandes cineastas hasta perdieron la vida, grandes fotógrafos perdieron la vida. Entonces, esas imágenes vistas en perspectiva de 50 años, nos ayudan a acercarnos y a mirar nuevamente. Esa mirada es desde este presente, que transcurrieron 50 años, pero está ahí como una génesis ese momento. Por eso el archivo está muy presente. Los testimonios son de víctimas, de los que sufrieron la tortura, los que sufrieron la persecución, los que sufrieron la cárcel. Tenemos sus miradas hoy, en esta perspectiva; también de aquellos que no vivieron ese tiempo, pero que pueden analizarlo, como Felipe Pigna. Felipe, con un poder de síntesis y casi como un cirujano en la utilización de la palabra, narra de una manera más analítica el significado profundo de la dictadura. O Martín Kohan: es sorprendente su manejo de la palabra, su expresividad.
-¿Por qué también utilizan una herramienta nueva, como la inteligencia artificial?
T.B.: -La inteligencia artificial es muy criticada por algunos, sobrevalorada por otros, pero como cineasta, como artista, es una nueva herramienta. Vuelvo a decir: no es que a partir de ahora vamos a hacer todo con inteligencia artificial. Y vuelvo a decir aquí: lo que yo más valoro es esa imagen documental. Acá estamos con un extraordinario fotógrafo (por Enrique García Medina), que sabe eso de captar el instante único de aquel momento. Pero la inteligencia artificial nos permite una recreación que es nueva, imposible de hacer seis meses atrás. Lo que hemos hecho nosotros hace solo seis meses era imposible. Y hoy podemos hacerlo con recursos tecnológicos bastante sencillos. Se abre una nueva paleta para el artista, se abre un nuevo mundo. Cómo lo usás o cómo no lo usás depende de quién maneja ese instrumento. Pero realmente es algo extraordinario; es un mundo nuevo que nos ayuda a ver y mirar desde otra perspectiva también.
-Respecto de la inteligencia artificial, es impactante el comienzo del primer capítulo con la cara de Videla que mira a los ojos al televidente. La imagen termina solo en los ojos del genocida y, aún siendo de inteligencia artificial, resulta muy perturbadora.
T.B.: -Ese es un plano muy fuerte. A mí me vino una canción del gran León Gieco cuando dice: “Esos ojos negros que miraban cómo se ganaba en el mundial”. Y, a partir de eso, una serie de fotografías de Videla, procesadas digitalmente y trabajadas con los distintos motores de animación de inteligencia artificial nos brindó esta imagen. Esa imagen es fuertísima. Cuando nos apareció en la pantalla, dijimos “Es esto lo que estamos buscando”. Pero tiene toda esta esta secuencia previa de los distintos fotógrafos que lo retrataron, de los distintos camarógrafos que lo filmaron, y de un poeta y cantor como León, que dice: “Esos ojos negros que miraban”. Y allí surgió esa imagen.
Carolina Scaglione: -Tiene que ver también con las nuevas tecnologías que, a lo largo de del tiempo, te van permitiendo generar nuevas narrativas, nuevas formas de narrar, nuevas estéticas. Y en este caso, justamente a partir de esta nueva tecnología que es la inteligencia artificial y esta exploración (porque es muy experimental y de prueba, ensayo y error) nos permitió encontrar esta imagen distinta que le da todo un cariz inquietante y nuevo a esta historia. Y quería retomar un poquito la pregunta anterior de qué pasa con esta dictadura hoy y cómo repercute en el presente. Hace pocos días escuchamos el testimonio de la hija de ese hombre que exhumaron en La Perla y que pudieron identificar. Fue muy conmovedor, fue tremendo ese testimonio, y creo que mientras no aparezcan los cuerpos, no se recuperen los cuerpos y las personas y mientras haya adultos que aún tienen la identidad robada, ese golpe, esa dictadura cívico-militar y ese error que se vivió en esos años está presente entre nosotros.
-Antes, Daniel recordaba el testimonio de Felipe Pigna respecto de los objetivos civiles del golpe. ¿Cómo trabajaron en la serie la responsabilidad civil, empresaria y mediática en la construcción del terrorismo de Estado?
Daniel Filmus: -Desde dos aspectos. Por un lado, una historia bastante olvidada, que es que el 70 por ciento de los desaparecidos fueron trabajadores. En general, se tiene más presente otro tipo de profesiones entre los que desaparecieron y aquí estamos hablando de que el 70 por ciento fueron trabajadores; es decir, aquellos que estaban luchando en las fábricas, los delegados de las fábricas. Y nosotros tomamos en el primer capítulo, el caso de un trabajador de Mercedes-Benz que fue uno de los 17 desaparecidos y el que apareció, porque los otros no están. Y tiene que ver con la complicidad de aquellos directivos de la empresa que denunciaban a quienes ya, incluso en el año anterior, en el ’75, habían emprendido la lucha por mejores condiciones de trabajo y por salario. Es decir, que esa lucha fue la que significó (como en la Ford, como en muchos otros lugares; Ledesma, también tomamos el caso de Blaquier) que empresarios denunciaran a sus trabajadores y lo utilizaran para liberarse de aquellos delegados, de aquellos representantes de los trabajadores que exigían mejores condiciones. Por otro lado, también desde el capítulo 1 se plantea justamente esta cuestión central del papel que jugó Martínez de Hoz, que inclusive, muestran los testimonios, ya él pensaba en poder ser el futuro presidente de los argentinos y que podría liderar ese cambio que tenía un objetivo muy importante. Martínez de Hoz dijo: “Para poder destruir al peronismo ya intentamos muchas formas de hacerlo y no lo logramos. La única forma de terminar con el peronismo es terminar con los trabajadores. Para terminar con los trabajadores tenemos que terminar con la industria”. Entonces, la apertura del comercio que hizo la Argentina -y colocamos ahí también la publicidad de las sillas tan recordadas respecto de por qué favorecer a aquello que venía de afuera en detrimento de lo que fabricábamos acá-, tenía que ver con terminar con una Argentina industrial que tuviera trabajadores con el doble objetivo. Primero, uno muy parecido al de hoy, que es el de abrir la economía para destruir totalmente la industria. Y el segundo, terminar con un movimiento político. Si no hay trabajadores, no va a haber de ninguna manera peronismo. A tal punto que, cuando mirás la composición de la Argentina después del ’83, el país tiene la mitad de los trabajadores industriales que tenía al comienzo. Y si vos mirás cómo estaba conducida la CGT, ya era un cervecero. Nunca, después del ’83 en adelante, uno de los grandes gremios industriales volvió a conducir la CGT. Fue una CGT mucho más vinculada a sectores de servicios.
-A medio siglo del golpe de Estado, ¿creen que la sociedad argentina está recordando mejor, olvidando o disputando activamente el sentido de lo ocurrido?
D.F.: -Creo que es lo que planteas en la tercera: estamos disputando el sentido de lo ocurrido. Estamos en un momento en el que, a diferencia del momento de Néstor y de Cristina, hay muchas miradas que plantean nuevamente que fueron excesos, que plantean nuevamente que hubo dos demonios, y que no colocan en su justa dimensión esa vinculación entre intereses económicos y represión militar que ocurrió en aquel momento. Es necesario plantear una y otra vez, no cansarnos, no solo para que la Argentina no lo repita sino para comprender qué hay por detrás de ese tipo de dictaduras que hubo en la historia argentina, principalmente desde el derrocamiento de Yrigoyen, desde el bombardeo a Plaza de Mayo, cuál es el objetivo de esas dictaduras.
T.B.: -Recién hablábamos de la fábrica Mercedes-Benz. Está para quien vea la serie el testimonio de uno de esos obreros que fue secuestrado adentro de la fábrica, o la comisaría a la que fue llevado o al campo de concentración al cual fue depositado. Ahí los ecos de estas voces, los gritos de los torturados están presentes. Y uno debe volver a eso, debe volver para poder construir. No es una vuelta al pasado ni masoquista, ni de flagelación ni de exaltación, tampoco. Es para poder construir futuro. No podés construir futuro sin esto. Entonces, ¿fue importante ese momento de Memoria, Verdad y Justicia cuando se instaló y cuando la sociedad argentina lo incorporó verdaderamente? Sí, fue clave y fue fundamental. ¿Es algo definitivo? No es algo definitivo, es un territorio en disputa permanente. Creo, humildemente, que desde lo cultural es mucho lo que podemos construir. Cuando hace unos pocos meses vino Daniel y me dijo: “Tristán, vamos a hacer esto”, yo le dije: “No, Daniel, no. No porque es un tema que me hace mucho daño interior, estoy con muchos proyectos en paralelo y no puedo meterme en esto”. Por supuesto, como es él, insistió con su perseverancia. Hoy se lo agradezco y son estas cosas las que debemos hacer. Cada uno desde su lugar, cada uno desde su espacio: el maestro del aula, en el debate, ustedes, los periodistas, volver ese tiempo para que ese “Nunca más” verdaderamente no se repita nunca más y podamos construir con cimientos más sólidos, y con esa construcción de la cultura de vida que se propuso en aquel momento del gobierno de Néstor y Cristina.
Fuente Pagina 12