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El ajuste sobre salarios, jubilaciones y programas sociales profundiza el freno al consumo

La combinación de paritarias pisadas, jubilaciones atrasadas y menores transferencias sociales son piezas importantes del programa económico de Milei, y responsables -en parte- de la falta de recuperación de la actividad. El deterioro del poder adquisitivo limita cualquier posible mejora y condiciona las perspectivas para 2027.

La recesión de la economía argentina encuentra uno de sus principales límites en la crisis del consumo. Con salarios por debajo de la inflación, jubilaciones rezagadas y partidas sociales que acumulan fuertes recortes, los ingresos de los hogares siguen sin encontrar margen para recuperarse. Lejos de ser factores aislados, forman parte de un mismo programa económico que no solo tiene dificultades para generar recuperación, sino que las propias herramientas de estabilización son las que frenan el consumo, motor clave de la actividad.

Los datos del mercado laboral reflejan el deterioro: desde noviembre de 2023 se perdieron más de 370.000 puestos de trabajo asalariados registrados, mientras que la participación de los trabajadores en la distribución del ingreso cayó del 45,4% al 42,9% en el último año. A esto se suma una política previsional y social que impide una recuperación real de las jubilaciones y partidas sociales, así como de la pauta salarial que mantiene pisadas las actualizaciones paritarias.

De cara a 2027, año electoral, la continuidad de las paritarias por debajo del 2% mensual, junto con el sostenimiento del ajuste fiscal y previsional, anticipa que la recuperación del consumo seguirá condicionada por las propias herramientas con las que el Gobierno busca sostener la desinflación, pero a costa de las condiciones de vida de la mayor parte de la población.

El mercado laboral en crisis: la pérdida de 370.000 empleos y la caída del ingreso

El actual programa económico necesita de paritarias pisadas que le permitan mantener la inflación a la baja, pero los costos no son menores. Los datos muestran que la economía entró en recesión y uno de los componentes más golpeados es el consumo. A su vez, la desinflación se agota y el ancla salarial acota los aumentos. Se agrega que el objetivo del superávit fiscal y un gasto previsional indexado imposibilitan recuperaciones reales de relevancia.

En este marco, los últimos datos de participación de los trabajadores en la distribución del ingreso indicaron una baja sostenida en este último año, pasando del 45,4% al 42,9% del reparto de la torta, según informó el INDEC. De hecho, si no se tiene en consideración al sector público, la participación del trabajo cae al 35,3%. Esto ocurre en una coyuntura donde más de 370.000 asalariados registrados perdieron su empleo desde noviembre 2023. Al interior, el empleo en el sector privado registrado fue el más golpeado, acumula 66.000 puestos destruidos solo en lo que va de 2026. Si se compara con agosto de 2023, la destrucción de puestos en el privado supera los 301.000, por arriba de la crisis del 2018- 2019 (-258.000 puestos entre abril 2018 y noviembre 2019).

Tal destrucción del empleo se da en el marco de una reducción importante de la cantidad de empresas empleadoras que ya alcanzaron 10 trimestres consecutivos de destrucción neta (-31.607 empresas). Así, la cantidad de empresas alcanzó mínimos desde el año 2006.

En ese sentido, el escenario para 2027 no luce muy prometedor: la continuidad del modelo económico actual necesita de paritarias pisadas que, junto con el ancla del tipo de cambio, le aseguren al gobierno nacional -en un año electoral- mantener la inflación a la baja en los próximos meses. Sumado a una política fiscal que sostiene el recorte en partidas previsionales y sociales.

El ajuste en previsión social, una de las causas de la recesión de Milei

El gobierno nacional continúa profundizando el ajuste del gasto en previsión social. Según un informe de la consultora C-P, en lo que va de 2026 acumula una caída del 9,1% contra 2025 y una baja del 26% frente al mismo período de 2023. De este modo, con la caída de la recaudación y un objetivo de superávit fiscal, el gasto sigue retrocediendo como parte de una política de ajuste constante en toda la gestión libertaria.

Al interior, el ajuste respecto al 2025 es alarmante. Según precisó el informe al que accedió este medio, se observa que Otros programas sociales se contrajo 26% versus 2025 (-7,7 puntos de aporte a la variación), seguido de PAMI (-4,5%, – 1,2 p.p.). Por su parte, Asignaciones familiares retrocedió un 7,1% contra 2025 (-0,7 puntos) y las Pensiones no contributivas cayeron 0,9% (-0,1 punto).

En esa línea, por la indexación (ajuste de todos los meses según el último dato disponible del IPC-INDEC, correspondiente a dos meses atrás) la Asignación Universal por Hijo (AUH) es el único programa que crece (+2,8% versus 2025), aunque resulta imperceptible en el total del gasto en previsión social (incidencia de solo 0,6 puntos). Por su parte, la Tarjeta Alimentar continuó congelada en el monto nominal de $72.250, sufriendo una reducción real del 1,9%.

Sobre ello, un informe del Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA-UCA) indicó que, en julio pasado, la AUH por sí sola cubrió apenas un tercio de la Canasta Básica Alimenticia (CBA) y el 15,1% de la Canasta Básica Total (CBT) de un hogar conformado por dos adultos y dos menores. Por su parte, la Prestación Alimentar cubrió el 16% y apenas el 7,2%, según cada canasta. Estos porcentajes están entre 5 y 6 puntos por debajo de lo que cubrían en junio de 2024.

¿Qué pasó con las jubilaciones mínimas frente a la inflación?

En cuanto a las jubilaciones, en septiembre, la desinflación permitió una leve recuperación de las jubilaciones medias y altas (0,2% real, por la indexación) pero la jubilación mínima ($498.631) no pudo recuperar por el congelamiento del bono. Si se compara con noviembre 2023, antes del inicio de la actual gestión nacional, se observa que la jubilación mínima, que cubre a más del 60% de los jubilados, se encuentra 9,9% por debajo, detallaron desde C-P y agregaron que “por la política previsional, la desinflación no trae prácticamente mejoras en la mínima, sino que la consolida en niveles muy bajos”.

Paritarias pisadas: la desinflación a costa del poder adquisitivo

Los últimos acuerdos salariales muestran que la pauta por debajo del 2,0% mensual sigue firme. Sin una desinflación contundente, se ratifica así el límite a la recuperación del poder adquisitivo, condicionando la salida de la recesión de la economía argentina en los próximos meses. Además, las sumas fijas negociadas continúan siendo insuficientes.

“No es producto del libre mercado, sino de una pieza clave del programa económico”, señaló el economista Federico Pastrana, director de la consultora C-P. Para el especialista, el gobierno sigue atado a la desinflación como mecanismo dinamizador de los ingresos y la actividad, pero no está funcionando. De ese modo, la caída del salario real, la crisis del empleo formal y el ajuste del gasto público consolidan ingresos en niveles bajos.

Gremio por gremio: el tope a los aumentos y las sumas fijas insuficientes

Para analizar la dinámica de las paritarias, la consultora tomó tres de los gremios más importantes del país: Comercio, Construcción y Camioneros. Al observar cómo negocia cada uno, destacó que Comercio mostró variaciones de 1,9% por mes para el último trimestre del año, y se incorporó una suma fija extra de $25.000 solo en dos meses. En el caso de Construcción, los aumentos son decrecientes desde 1,9% a 1,7% para el mismo período. Camioneros sigue con paritarias trimestrales de hecho, con porcentajes entre 1,8% y 1,7% a los cuales se incorpora en cada negociación una suma fija proporcional (en la última negociación, con un impacto de 1,1%).

“Esto implica que para que haya una recuperación salarial, la inflación mensual tiene que quedar por debajo de estos niveles negociados, pero aún así en varios gremios eso no alcanza. Aún si la inflación cierra en 1,9%, la recuperación es demasiado lenta y los salarios tardarían más de un año en recuperar los niveles perdidos en los últimos 12 meses”, explicó el economista.

En este panorama queda sobre la mesa que la pauta salarial evidencia, una vez más, que la administración de la Libertad Avanza (LLA) sigue sin priorizar la recuperación del poder adquisitivo. “Los últimos datos muestran que no solo hay una pauta salarial, sino que es una pieza importante del programa económico, responsable en parte de la falta de recuperación de la actividad económica y la política fiscal es otra de las piezas”, concluyó el documento.

El Destape

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