La Selección nacional venció a Australia por 1-0
Las Leonas están en otra final
Argentina alcanzó su segunda definición mundialista al hilo. Este viernes, los Leones buscarán meterse allí también.
Las Leonas se impusieron 1-0 sobre Australia este jueves en un durísimo partido, pero la recompensa fue gigante: el seleccionado argentino se metió en la final del Mundial de Hockey por segunda vez consecutiva y buscará este sábado destronar a su par de Países Bajos para quedarse con la gloria máxima. Antes, tendrán acción los Leones, para tallar su propia avanzada histórica: se medirán este viernes a las 15.30 (transmite ESPN2), por semifinales, ante los campeones alemanes.
En medio de la lluvia que apareció en el Belfius Hockey Arena de Bélgica, las conducidas por Fernando Ferrara salieron a jugar su semifinal conscientes de que, en el partido definitivo, las esperarían las campeonas neerlandesas, esas que defienden su triple corona mundialista con garras feroces y sueñan con el tetracampeonato con la misma determinación. Las Leonas corrieron esa flamante información a un costado (que Países Bajos acababa de ganarle a Bélgica por 1-0) y se dispusieron a protagonizar su propio sueño rumbo al último partido del Mundial.
Quienes atestiguaron su actuación de este jueves saben que el último ladrillo que colocaron para construir ese sueño, a las argentinas vaya si les costó su sudor y se mereció sus lágrimas. La última posta hacia la final fue más difícil de lo que los papeles decían. Australia (8ª del ranking mundial), que llegó a la semifinal como el equipo del recorrido más débil entre los cuatro, batalló estratégicamente su partido ante Argentina (2ª) y el resultado fue un duelo disputado y cerradísimo, en el que tomar riesgos ofensivos era una osadía. El primer tiempo terminó en medio de ese fino juego de las argentinas y las australianas midiéndose, pero las Leonas se quedaron con la jugada más clara de esa mitad inicial, cuando la arquera australiana tapó un buen remate de Julieta Jankunas.
Argentina fue la que se animó, al fin y al cabo, y esa valentía merecía su justicia sobre el campo belga. Las nuestras ganaron cinco córners cortos al inicio del último cuarto y el séptimo fue el que trajo la final: los jueces acababan de negarles un penal, pero las Leonas cortaron de raíz esa escena para cimentar la que les daría la victoria, una jugada maestra que nació en los entrenamientos y sorprendió a las australianas en su cerrojo. Jankunas desvió la bocha rumbo al arco para destapar la euforia argentina y anotarse su primer gol en el Mundial.
Se sufrió hasta el final, pero allí volvió a mostrar su solidez la arquera nacional Cristina Cosentino, amurallando el triunfo. Incluso, cuando faltaban 17 segundos para el cierre, el marcador estampó el empate y sembró el pánico en la hinchada argentina, aquí y allá. Las Leonas no se asustaron: sabían que la bocha no se había desviado en una atacante australiana y que el gol no valía. Así fue.
Argentina está en una final otra vez. Lo lograron las Leonas con su recorrido de cuatro victorias, dos empates, 10 goles a favor y tres en contra. El seleccionado nacional, subcampeón del último Mundial y bronce en 2014, quiere volver a colgarse la gloria máxima, como lo hizo en su aventura rosarina en 2010 y, un poco más atrás en el tiempo, en su primera coronación en Perth 2002. Las albicelestes deberán batallar contra las vigentes tricampeonas neerlandesas ni más ni menos que en su casa, donde este torneo ganaron todo lo que jugaron.
Será una reedición de la última definición, en Terrassa-Amstelveen 2022, cuando Países Bajos se impuso por 3-1. A las argentinas, quienes aquella vez anotaron gracias al gol de Agustina Gorzelany, les llegó su revancha. Y aunque ellas dejan atrás los golpes del deporte para avanzar (y vaya si les da resultado), aquella herida seguramente todavía les duele y las motivará.
Ambas Selecciones -las dos grandes potencias de la disciplina- llegan invictas a la final. Las Leonas osarán este sábado, desde las 11, acabar con la hegemonía naranja de los últimos 12 años. Habrá que alentarlas hasta el último suspiro porque les sobran razones para animarse.
Fuente Pagina 12