Se instaló una «cúpula de calor» sobre el continente que impide que las temperaturas bajen
Una ola de calor excepcional abrasa Europa occidental
La ola de calor que atraviesa Europa occidental dejó de ser una postal incómoda del verano para convertirse en un fenómeno inquietante por su anticipación. En pleno mayo, cuando todavía faltan semanas para el inicio formal de la temporada estival en el hemisferio norte, varios países registraron temperaturas extremas, récords históricos y muertes asociadas al calor. Francia, Reino Unido, España e Irlanda vivieron jornadas sofocantes bajo una “cúpula de calor”, un fenómeno meteorológico que los especialistas vinculan cada vez más con el avance del cambio climático.
La situación golpeó con especial fuerza a Francia y al Reino Unido, dos países poco habituados a temperaturas de más de 35 grados en esta época del año. En ambos casos, además, las autoridades reportaron muertes relacionadas directa o indirectamente con las altas temperaturas, sobre todo por ahogamientos de personas que buscaron alivio en playas, embalses y ríos.
El fenómeno que disparó las temperaturas es conocido como “cúpula de calor”. Se produce cuando una masa de aire caliente proveniente del norte de África queda atrapada bajo un sistema de altas presiones sobre Europa occidental. El aire caliente no puede desplazarse y permanece durante varios días sobre las mismas regiones, haciendo subir los termómetros muy por encima de los valores normales para la época.
En Francia, el lunes quedó registrado como el día de mayo más caluroso desde que comenzaron las mediciones meteorológicas. El organismo oficial Météo-France advirtió que el episodio es “excepcional, histórico e inédito” y pronosticó máximas de entre 38 y 39 grados en algunas zonas del país. Trece departamentos del oeste francés fueron puestos bajo alerta naranja por ola de calor.
La portavoz del gobierno francés, Maud Bregeon, confirmó que al menos siete personas murieron en episodios vinculados con las temperaturas extremas. Cinco de esas muertes fueron por ahogamiento. Las autoridades explicaron que muchas personas acudieron a playas y zonas costeras para refrescarse, aunque en buena parte del litoral todavía no hay socorristas porque la temporada alta comienza recién en julio.
La costa atlántica francesa fue uno de los puntos más complicados. En la región de Gironde, famosa por sus playas y también por sus fuertes corrientes de resaca, hubo una seguidilla de emergencias en el mar. La principal funcionaria regional, Sophie Brocas, pidió “extremar la prudencia” ante el aumento de accidentes acuáticos.
El calor también impactó sobre actividades deportivas y masivas. El domingo, un hombre murió mientras participaba en una carrera de diez kilómetros en París. Otras diez personas fueron hospitalizadas en estado crítico después de una competencia realizada en Maisons-Alfort, en las afueras de la capital francesa.
En Roland Garros, el tradicional torneo de tenis que se disputa en París, jugadores y espectadores soportaron temperaturas de hasta 33 grados bajo un sol abrasador. Las imágenes de los tenistas intentando refrescarse durante los descansos se multiplicaron en las transmisiones internacionales.
En Reino Unido, donde muchas viviendas y medios de transporte no cuentan con aire acondicionado porque históricamente no era necesario, la situación resultó especialmente agobiante. Londres vivió incluso una “noche tropical”, fenómeno que ocurre cuando la temperatura no baja de los 20 grados durante la madrugada.
El lunes, los jardines de Kew, en el sudoeste de Londres, registraron 34,8 grados, superando el récord anterior para mayo, que databa de 1922 y había sido igualado en 1944. Un día después, el servicio meteorológico británico informó máximas de 35 grados cerca de la capital.
La Agencia de Seguridad Sanitaria británica emitió una alerta sanitaria ámbar para gran parte de Inglaterra y advirtió sobre riesgos para la salud, especialmente entre adultos mayores y personas vulnerables. El calor afectó también la infraestructura ferroviaria: Network Rail impuso restricciones de velocidad en varias líneas por temor a deformaciones en las vías.
Las escenas cotidianas mostraban hasta qué punto el país no está preparado para temperaturas extremas. Vagones de metro sin ventilación adecuada, escuelas sofocantes y oficinas sin refrigeración se combinaron con playas y parques repletos de personas buscando sombra.
La ola de calor tuvo además consecuencias trágicas entre adolescentes y jóvenes. Desde el domingo murieron ahogados cuatro adolescentes en distintas regiones inglesas, entre ellas Sheffield, Lincoln, Mánchester y Birmingham. También falleció un hombre de más de 60 años en Cornualles mientras intentaba ayudar a familiares que tenían dificultades para salir del agua.
En Escocia, los bomberos combatieron un incendio de pastizales en Arthur’s Seat, la colina rocosa que domina la ciudad de Edimburgo. Las imágenes del humo elevándose sobre uno de los paisajes más emblemáticos de la capital escocesa reforzaron la sensación de excepcionalidad climática.
España tampoco escapó al calor extremo. La Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) alertó sobre “temperaturas extraordinariamente altas para la época del año” y pronosticó máximas de entre 36 y 38 grados durante gran parte de la semana. Además, advirtió sobre la llegada de “noches tropicales” en el sudoeste del país, con mínimas superiores a 20 grados.
En Irlanda también se rompieron récords históricos para mayo. Dos estaciones meteorológicas registraron 28,8 grados, una cifra inusual para un país acostumbrado a temperaturas mucho más moderadas.
Los científicos vienen advirtiendo desde hace años que el calentamiento global provocado por la actividad humana está intensificando los fenómenos meteorológicos extremos. Las olas de calor son más frecuentes, más tempranas y más intensas. Europa, de hecho, es el continente que más rápido se calentó desde la década de 1990, según datos de la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos.
Greg Dewhurst, meteorólogo de la Met Office británica, sostuvo que este tipo de episodios son “una buena indicación del cambio climático en acción” y advirtió que probablemente se conviertan en “la nueva normalidad”.
La percepción ya empezó a instalarse entre los propios europeos. “No es normal para esta época del año, pero creo que lamentablemente esto se va a convertir en la norma”, dijo en Burdeos Chloé Voisin, una estudiante francesa de 22 años. En Londres, el turista suizo Philippe Bignens fue todavía más directo: “Si no te preocupa el calentamiento global, es que estás sordo, ciego o las dos cosas”.
Fuente Pagina 12