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1° DE MAYO: NADA QUE CELEBRAR, TODO POR DEFENDER

A las trabajadoras y los trabajadores del INTA El Colorado

A la comunidad en su conjunto

Este Primero de Mayo no nos encuentra en un clima de festejo, sino en una trinchera de lucha. Mientras la historia nos recuerda el sacrificio de los obreros de 1886 por la jornada de ocho horas, hoy nuestra realidad nos exige defender el derecho básico a existir como institución de ciencia y técnica. Ayer fueron las ocho horas, hoy es la defensa de la ciencia y el territorio; la cara del opresor cambia, pero la dignidad del que trabaja permanece inalterable.

Asistimos hoy a una reforma laboral que erosiona derechos conquistados y es un ataque a la dignidad del servidor público, con una narrativa oficial que intenta estigmatizar al trabajador estatal. Rechazamos categóricamente la idea de que ser parte del Estado es un privilegio o un acto de «parasitismo». Por el contrario, reafirmamos que en el INTA no sobra nadie, somos trabajadores que cumplimos diferentes funciones (investigadores, extensionistas, administrativas, personal que colabora con las tareas anteriores) que garantizamos la soberanía alimentaria y el desarrollo federal, convencidos que el aporte del conocimiento es el motor que evita el atraso nacional.

Denunciamos que lo que el gobierno presenta como una mejora organizativa es, en realidad, un plan de desmantelamiento sistemático; lo venimos diciendo desde hace mucho: “El desguace no es ‘reestructuración’”. El cierre de agencias de extensión y de oficinas de desarrollo rural en Chaco y Formosa no es un ahorro, es el abandono de miles de productores que hoy quedan a la deriva.

Hacemos un énfasis especial en quienes ocupan cargos técnico-directivos; hacemos un llamado a la conciencia y les recordamos: ustedes también son trabajadores. No deben olvidar su origen ni ser funcionales a un ajuste que, tarde o temprano, también los alcanzará: Su obligación es defender el capital humano, no actuar como «gerentes del ajuste» o ejecutores del vaciamiento; es hora de ponerse la camiseta de la institución y no la de intereses externos que buscan rematar nuestro patrimonio, como el Campo Anexo de Bartolomé de las Casas.

La lucha continúa. Hoy, más que nunca, la defensa de la ciencia y la técnica es la defensa de la Patria. Repudiamos los 1.500 retiros voluntarios que buscan desangrar de conocimiento al Estado y exigimos el cese de la persecución sindical.

El INTA no se vende, se defiende.

El conocimiento no se remata.

APINTA – Seccional N° 25 El Colorado

1 de mayo de 2026

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