| |

Cerramos: el hashtag que refleja la crisis de la industria textil que registra una caída del 33,2%

Vestidos de fiesta, remeras básicas o ropa para niños. No importa el segmento. La industria textil atraviesa una crisis que puede verse en los posteos que se agrupan bajo el hashtag #Cerramos, con el que las marcas se despiden de sus clientes, ya sea porque bajan la persiana definitivamente y rematan sus productos o se mudan a la virtualidad para intentar sobrellevar la delicada situación económica del país.

“Llegó diciembre 2025, las marcas con las que trabajábamos pasaron a importar y no tuvimos más opción que cerrar nuestra fábrica”, fueron las palabras con las que la firma Dfac, propiedad de TN Platex, la empresa textil de la familia Karagozian, se despidió de sus seguidores en Instagram este fin de semana.

Desde su lanzamiento, la marca se destacó por la oferta de prendas básicas a precios económicos. Una producción sin intermediarios, directo al consumidor, para dejar claro que “las cosas se encarecen de la fábrica para afuera”, aseguraban.

Como última acción comercial, activaron descuentos ultraagresivos en la tienda online para liquidar stock. En cuatro días, vendieron más que en febrero y marzo juntos, indicaron desde la propia empresa en redes sociales.

Hasta que #Cerramos deje de ser tendencia

Como el caso Dfac no es aislado, las reacciones del sector son variadas. Una de ellas es la acción “Cerramos”, una convocatoria destinada a marcas, diseñadores y emprendedores que estén por bajar la persiana, para que puedan liquidar sus productos en un espacio “totalmente gratuito”.

Cerramos, iniciativa solidaria (Redes Sociales)

Cerramos es “una acción de protesta y resistencia ante las políticas negativas y el abandono que sufre nuestra industria”, comentaron los organizadores. La actividad tendrá lugar en el espacio La Factory by Ona Sáenz de Martínez del 1° al 25 de mayo de 10 a 20. Quienes deseen participar deben anotarse previamente.

Estamos recibiendo una cantidad enorme de mensajes, más o menos 50 mensajes por día. No está bueno, pero la propuesta no superó”, comentó a Página|12 Sebastián Guajardo, director de contenidos de Ona Saenz. Con esta propuesta, mantienen la esperanza de que algunos proyectos puedan seguir activos.

“El futuro de la moda argentina depende de todos, y quizás juntos podamos lograr que el hashtag #Cerramos deje de ser trending topic”, completaron en el comunicado oficial de la marca.

Aunque la firma se destaca por su propuesta colaborativa, la baja en las ventas también afectó su modelo de negocios. “Nos vamos adaptando, algo que cambió para nosotros es que ya no hay colecciones, sino que vamos a lo que el pulso del cliente va necesitando. Además, se cortó mucho la venta en tienda física”, reconoce Guajardo.

De remate: las estadísticas que explican los precios de liquidación

Más de 80 locales de ropa de primeras marcas se sumaron el sábado pasado a la iniciativa “Circuito Outlets”, en el barrio porteño de Villa Crespo. La propuesta buscó reactivar la actividad comercial en la zona con descuentos de hasta un 50% en tiendas que ya se caracterizan por tener precios más bajos que en los principales shoppings, porque venden artículos de temporadas pasadas o artículos discontinuos.

Es que la crisis que atraviesa el sector textil no distingue segmentos. Según el último reporte del Índice de producción industrial manufacturero, publicado en abril por el Indec, la fabricación de productos textiles tuvo una caída del 33,2% interanual a febrero de este año. Puntualmente, la producción de tejidos y acabado de textiles registró la principal caída, con una disminución interanual del 47,0%.

De acuerdo al informe del propio organismo estadístico, los productores textiles reportaron que “la mayor competencia de productos importados” incide en los números rojos del sector.

Mucho más que bajar la persiana

La caída en las ventas y la invasión de ropa importada afecta también a los diseñadores de alta costura que, por definición, requieren el trabajo artesanal de profesionales en disciplinas especializadas –como costureras o bordadoras–.

Francisco Ayala, diseñador y presidente de la Cámara Argentina de la Moda, aseguró que “muchos talleres están dejando de funcionar” y lamentó la pérdida de puestos de trabajo en oficios “que después es muy difícil recuperar”, por el grado de especificidad que requieren esas tareas.

Al segmento de la alta costura también le pega de lleno el ingreso de prendas importadas. Solo por poner un ejemplo, son traídos al país vía courier vestidos de novia a precios ultracompetitivos –ya que no pagan impuestos– para los productores locales.

El cierre de talleres, cuenta Ayala, implica también una pérdida de la identidad nacional a la hora de poner en valor una industria que es faro en Latinoamérica.

Página 12

Publicaciones Similares