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A referéndum en el que se juega la derecha italiana

Los italianos votan si apoyan o rechazan la reforma judicial de Meloni

Los sectores de centroizquierda aseguran que esta reforma hará que el Poder Judicial termine bajo el control del Poder Ejecutivo.

Desde Roma

Unos 50 millones de italianos deberían votar este domingo y el lunes hasta las 15 horas locales, en un referéndum sobre la reforma del Poder Judicial, que ha desatado no pocas polémicas entre los sectores de la derecha, liderados por la primera ministra Giorgia Meloni que están a favor de los cambios, y los sectores de centroizquierda que están en contra, liderados entre otros por la secretaria del Partido Democrático Elly Schlein y el secretario del Movimiento Cinco Estrellas y ex primer ministro, Giuseppe Conte.

La consulta fue necesaria porque, según la Constitución, una ley (por ejemplo, la que propuso estas reformas en 2025) que no obtiene la mayoría de dos tercios en las dos cámaras del Parlamento, en Diputados y Senadores, debe ser sometida a un referendo confirmativo que, según las leyes, no requiere ningún quórum específico, es decir, no importa la cantidad de personas que voten. Solo basta saber cuántos votaron por el SI y cuántos por el NO, la única pregunta a la que deben responder los votantes en este referendo.

En efecto, en 2025 votaron a favor de esta reforma, en la Cámara 243 diputados sobre 400, y en el Senado 112 senadores sobre 200. No fueron suficientes y por eso, para la aprobación definitiva de estos cambios, es necesario el referendo llamado “confirmativo”. En Italia existe además otro tipo de referendo, llamado “abrogatorio”, en el que los votantes son llamados a expresar su opinión a favor o en contra de la eliminación de una ley o una parte de ella, y exige una cierta cantidad de votantes.

Los cambios propuestos

Los cambios en el Poder Judicial promovidos por la derecha suponen la modificación de siete artículos de la Constitución italiana. Entre otras cosas, prevén la separación de las carreras entre jueces y fiscales, el cambio en la composición del Consejo Superior de la Magistratura (CSM) que será dividido en dos órganos diferentes, uno referido a los jueces y el otro a los fiscales, y tendrán a cargo los nombramientos, las evaluaciones y las carreras. Ambos estarán presididos por el presidente de la República.

El tercer cambio incluido es la creación de una nueva institución llamada Alta Corte Disciplinaria que se encargará de evaluar y sancionar abusos o negligencias de parte de los magistrados.

Según el gobierno de Meloni, estos cambios reforzarán la autonomía entre jueces y fiscales.

Según la oposición, en cambio, esta reforma hará que el Poder Judicial termine bajo el control del Poder Ejecutivo, cosa que disminuiría notablemente su independencia.

El voto no es obligatorio

En Italia, a diferencia de Argentina, los ciudadanos no están obligados a votar en ningún tipo de elección. Y desde hace años se está verificando una baja notable del número de votantes, como en las últimas elecciones políticas en Italia de 2022 y para la renovación del Parlamento Europeo del 2024. En las políticas italianas del 2022, la afluencia fue del 64% y en las europeas del 2024 los votantes fueron menos del 50% de los que tenían derecho de voto.

Hasta principios del siglo XXI, la afluencia a las elecciones en Italia giraba en torno al 80% de los votantes. Después, paulatinamente, empezó a bajar.

La gente ha demostrado que cree poco en la política y que la responsabilidad sobre el futuro del país no es su problema. Y en un caso como el de este referendo, las expectativas no son demasiado optimistas dada la crisis política y económica que se está desatando hoy en Europa y el mundo por las guerras en curso en Medio Oriente y en Ucrania sobre todo. Otras guerras y conflictos existen en África, pero Europa y Estados Unidos se sienten por ahora mucho menos interesados y menos afectados.

No obstante todo esto, a las 19 horas de Italia (las urnas están abiertas hasta las 23) los votantes fueron el 38% de los que tienen derecho de voto.

Votar SI, votar NO

Según los sectores de centro derecha y derecha, entre ellos los partidos que están en el gobierno como Fratelli d’Italia de la primera ministra Meloni, Forza Italia hoy liderado por el ministro de Exteriores, Antonio Tajani, y La Liga del Ministro de Infraestructuras y Transportes Matteo Salvini -cuyo fundador, Umberto Bossi, falleció hace tres días- la separación propuesta entre jueces y fiscales “asegura una autonomía del juez respecto al fiscal y ayuda a defender la independencia del poder Judicial de todo condicionamiento político e ideológico, reforzando su función de garantía”. Además, la creación de la Alta Corte Disciplinaria con componentes seleccionados por sorteo en una lista en parte elegida por el parlamento y en parte nombrados por el presidente de la República, garantizaría que la responsabilidad de los magistrados sea evaluada con transparencia”, según un comunicado del “Comité por el SI”.

Según los opositores a estos cambios y que votan NO, “con estas reformas la política intenta redimensionar la autonomía del Poder Judicial haciendo menos eficaz su tarea de equilibrio y de control”. Según los defensores del NO además, el Consejo Superior de la Magistratura garantiza que los jueces respondan solo a las leyes, no a los gobiernos. Mientras que, en cambio, “la reforma lo divide y le quita poder”.

Según el “comité por el NO”, con las reformas los fiscales estarían más cerca del poder político y la Alta Corte Disciplinaria sería también un órgano más expuesto a las influencias políticas externas.

En definitiva, el objetivo de las reformas propuestas por los parlamentarios del centroderecha y derecha sería sobre todo permitir al poder político un mayor control del poder judicial, todo lo contrario del actual sistema italiano.

Fuente Pagina 12

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