Diálogo con Abigail Chaves, la futbolista que abrió las puertas del fútbol femenino alemán
Una arquera argentina en la Frauen-Bundesliga
Jugó en Boca, San Lorenzo y Huracán, llegó al arco de la Selección y, tras su paso por la U de Chile y el Fenerbahçe de Turquía, llegó al FC Nüremberg de Alemania.
Por primera vez en la historia del fútbol femenino argentino, una jugadora llegó a la Frauen-Bundesliga, el torneo que reúne a los mejores clubes de Alemania. Se trata de la arquera de la selección nacional Abigaíl Chaves, de 28 años, oriunda de Villa Adelina, provincia de Buenos Aires. Su llegada al fútbol alemán es un hecho sin precedentes. Si bien hay otras jugadoras en equipos europeos, el FC Nüremberg es el primer club en elegir una albiceleste para el equipo femenino. Llegó con el pase libre, proveniente del Fenerbahçe de Turquía; el cambio de institución es una gran oportunidad para Chaves por el alto nivel competitivo y por la experiencia que pueda ganar en los próximos meses.
Su carrera deportiva comenzó en Boca Juniors en 2015, cuando debutó en Primera División, y donde firmó su primer contrato profesional en 2019. Además, jugó en San Lorenzo entre el 2020 y el 2021; de allí pasó a Huracán, donde consiguió afianzarse como arquera y ser convocada para el Mundial de Australia-Nueva Zelanda 2023. Más tarde iba a dar el salto a Universidad de Chile, el club que le sirviera para lucirse y llegar al fútbol asiático y europeo.
-¿Cómo estás viviendo este momento?
-Gracias a Dios, muy bien. Al comienzo fue dura la adaptación, pero el nivel es increíble y la exigencia de la institución también. Apenas llegué, empecé a entrenar y los días que mis compañeras tenían libre, los profesores me mandaban la rutina para que ganara ritmo y me habituara.
-¿Cómo te enteraste de la propuesta?
-Me contactaron para decirme que solo era una posibilidad. Eso fue por la mañana y por la tarde de ese mismo día, ya estaba cerrando el acuerdo para venirme. Le dije que sí de una. Viajé el martes 10 de febrero desde Estambul, Turquía, y al día siguiente me estaban sacando fotos en Núremberg para el anuncio oficial. Todo pasó rapidísimo.
-¿Por qué dijiste que sí?
-Porque no la estaba pasando bien en Turquía en cuanto a lo deportivo. Jugué dos o tres partidos, pero a Gökham Bozkaya, el técnico del equipo, no le gustó mi estilo. Me separó del grupo y me mandó con las nenas. De todos modos, le agradezco mucho todo lo que me marcó y enseñó. Como deportista tenía un buen salario, pero tuve momentos muy duros que me sirvieron para prepararme mentalmente.
-Sin embargo, el Fenerbahçe estaba interesado en tu pase desde Universidad de Chile…
-Así es, el Fenerbahçe estaba apurado con el pase. Ni siquiera puede jugar la Copa Libertadores del año pasado; me querían urgente. Mi traspaso fue muy significativo para el club chileno y de los más caros del fútbol femenino argentino porque se cotizó en veinte mil dólares.
-¿Qué te dijeron las autoridades del Fenerbahçe cuando supieron de la propuesta?
–Que aprovechara, que era una gran oportunidad. Para ellos, jugar en Alemania es un montón por el nivel competitivo. Para que te des una idea, el último posicionado en la tabla le puede hacer partido al primero. En cambio, en Turquía son solo 3 o 4 clubes los que se destacan.
-¿Cómo fue el pase?
–El Fenerbahçe cedió, hubo un acuerdo. En principio, hasta mitad de año me quedo en Alemania. Económicamente no marco la diferencia, pero sí en lo deportivo. Estar en el Nüremberg es un escalón más. Sé que me van a enseñar para un próximo traspaso o para quedarme, porque me gusta estar acá.
–¿En qué se nota la diferencia del fútbol alemán con tus otras experiencias?
–En todo. No solo en el tipo de desafíos, sino en el trato con nosotras, en las condiciones, la infraestructura de los estadios, la cancha es hermosa, ver a la gente hinchando… Es una película. No paro de sorprenderme, no termino de caer (sonríe). Lo primero que me dijeron es que son muy estrictos con el horario y que el margen de error dentro de la cancha es mínimo. Espero no equivocarme.
–¿Cómo te llevás con el idioma?
–¡El idioma es un tema! (se ríe) Quiero estudiar alemán; me llevo mejor con el inglés, pero de todos modos me van a dar clases particulares para mejorarlo porque acá se usa más el británico. La otra arquera habla español, pero le cuesta porque hace mucho que no lo practica, y mis compañeras también lo intentan, pero les resulta difícil.
-¿Cómo ves al fútbol femenino en Sudamérica?
–Tanto el sudamericano como el argentino habían evolucionado un montón, pero ahora está en pausa, aunque el nivel es mejor. Hay muchas alternativas para que crezca. Necesita tiempo y visualizaciones. Es un negocio a futuro, no se pueden esperar resultados inmediatos y, además, es necesario invertir.
-¿Dónde te preparaste para esto?
–En el Club Universidad de Chile, con Ignacio Alvarado, el preparador físico de las arqueras. Nos habíamos propuesto un plan de trabajo con la idea de que me fuera a jugar a Europa, pero antes surgió la posibilidad en Asia. El entrenamiento fue muy exigente, pero valió el esfuerzo; se fijaba hasta en cómo colocaba los dedos del pie o me filmaban para corregirme. También fue una preparación todo lo que aprendí en los clubes argentinos y en la Selección.
–Antes de profesionalizarte, ¿cuándo aparece el fútbol en tu vida?
–Cuando era chiquita. Jugaba en la calle, con mis hermanos y mis vecinos. Cuando faltaba alguno, me sumaba, aunque no siempre, porque decían que eso era de “marimacho” (se ríe). Mi mamá me protegía, pero yo me escapaba y me iba igual.
Chaves es la sexta entre diez hermanos y cuando el sueldo de su mamá no alcanzaba, trabajaba en la calle y a veces, cirujeaba. Pero el deporte y la escuela siempre atravesaron su infancia. En la sociedad de fomento de su barrio, “La Calandria”, empezó con atletismo y voley, un juego que afianzó en el Club Progreso Santa Rita de Boulogne y que potenció en el Social y Deportivo Pinocho de Villa Urquiza.
–¿Jugaste al voley también?
–¡Sí¡. Siempre fui rechispita. Practicaba ambos deportes al mismo tiempo antes de firmar con Boca. Así estuve casi tres años, hasta que el fútbol femenino se profesionalizó y tuve que dejarlo.
-¿En qué momento se abre la posibilidad para comenzar a jugar en los clubes importantes?
-Cuando tenía 18 años. Estaba jugando al fútbol con los nenes de la colonia de verano del colegio República Argentina de Villa Adelina, el mismo del que soy egresada. Me vio el esposo de la dueña y me preguntó si me quería probar en Boca; obvio que le dije que sí y en tres meses ya estaba jugando un sudamericano.
-¿Qué rol tuvo el colegio en tu vida y en el camino deportivo?
-Muy importante. En mi colegio, me dieron comida, trabajo y contención porque querían que invirtiera en mi futuro. Barría los salones para pagar la cuota. Es fácil ver el éxito ahora, pero fue duro. Y menos mal que vivimos ese proceso, porque ahora valoramos lo que somos y quiénes nos acompañaron.
-¿Cómo te imaginás el debut en la Frauen Bundesliga?
-De una manera única, disfrutándolo porque esperé mucho este momento. No quisiera sentirlo como una presión porque cuando uno ama lo que hace, es ser y hacer.
Desde que llegó a Alemania, Chaves fue convocada solo a un partido que disputó el Nüremberg, aunque estuvo en el banco de suplentes. Ahora se recupera de una rotura de ligamentos y espera recuperarse para volver a meterse debajo de los tres palos, donde es feliz.
Fuente Pagina 12